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Meniscos: Clínica, Exploración, Diagnóstico y Tratamiento en Roturas y Desgarros

El desgarro o rotura de los meniscos es una patología preeminente en la rodilla.

Principalmente en adultos jóvenes y activos, sobre todo deportistas aficionados y profesionales, se suceden las roturas traumáticas.

Son los adultos mayores de 50 años los que presentan roturas por traumatismo ínfimo, derivadas de un desarrollo de osteoartrosis creciente en la rodilla o secuelas de otras afecciones.

Meniscos

Roturas, o desgarros de los meniscos

Un movimiento violento de rotación de la pierna con el pie anclado en el suelo tiende a ser el responsable de las roturas.

Clasificación

1.- Longitudinales: Respecto a su eje mayor.

2.- Verticales: En relación al grosor o altura del menisco.

Estos se producen en la dirección de los desgarros y casi siempre es paralela a gran parte de fibras de colágeno meniscal.

La denominada como «asa de cesta» se caracteriza por una especie de ojal en el que el borde central del menisco se separa y se levanta, aproximadamente, sobre el plano del platillo tibial.

3.- Verticales y radiales: Acerca del eje longitudinal, produciendo roturas más raras, como son las transversales.

4.- Horizontales: El desgarro desune horizontalmente una lámina superior de otra inferior.

La encontramos en los meniscos que han estado dañados mediante un proceso de degeneración previo.

En la mayoría de los casos pasa inadvertido el traumatismo que la origina.

Casi en el 50% de la población con edad superior a los 50 años se encuentra, aunque puede que no se presente sintomatología clínica en muchas de los personas.

El llamado «pico de loro» se produce al prolongarse un desgarro longitudinal con otro transversal.

Clínica

  • La clínica de la rotura alterna trances de dolor y bloqueo articular, además de tumefacción por derrame articular, con ciclos asintomáticos.
  • Durante el bloqueo articular, la rodilla se fija entre 130°-160° de flexión. De cualquier modo, en fase sintomática, a pesar de que haya ausencia de bloqueo, la flexión/extensión presentará reducción de rango articular y la posición en cuclillas provoca dolor y no se resiste.
  • Personándose derrame articular en dicha fase y atrofia muscular de cuádriceps bastante tiempo después del incidente.
  • Exploración

    Las maniobras de exploración se consideran positivas al hallarse dolor en el compartimento afecto al pinzar el menisco mediante la rotación tibial.

    • Maniobra de McMurray: El paciente se dispone en decúbito supino, con cadera y rodilla en 90° de flexión.

    En esta posición, el médico le rota el pie y la tibia hacia fuera y adentro. Y se repite en distintos grados de flexión de rodilla, partiendo de la máxima posible.

    La prueba se considera positiva, cuando el explorador nota una sensación de salto o chasquido, junto con dolor, sobre la interlínea articular al atraparse el menisco desgarrado.

    En lesiones del tercio o cuerno posterior es muy eficiente.

    • Maniobra de Apley: El enfermo está colocado en decúbito prono, con la cadera extendida y la rodilla flexionada más de 90°. El explorador hace compresión axial sobre la rodilla, empujando desde el pie, a la vez que rota la tibia, y varía el grado de flexión de la rodilla.

    Se produce un chasquido acompañado de dolor al pinzar el menisco afectado.

    Es apropiada para encontrar, además de lesiones de menisco, de los ligamentos.

    Y para ratificarlo, el médico, en vez de presionar la rodilla axialmente, sostiene con su rodilla el muslo del paciente sobre el plano de la mesa, al mismo tiempo que tracciona del pie hacia el cenit; apareciendo dolor, si hay lesión cápsulo-ligamentosa.

    En el caso de que haya contusión o lesión sobre la rótula, no realizar esta prueba porque ante el apoyo de la pierna en la mesa en decúbito prono se producirá dolor y nos confundirá en la interpretación de la misma.

    • Maniobra de Steinmann: El paciente se sienta al borde de la mesa y con la rodilla colgante, con una flexión mínima de 90°.

    En dicha posición, el explorador coge con ambas manos el pie del paciente, y lleva a cabo movimientos de rotación externa e interna sobre la tibia.

    La rotación interna desencadena dolor en la interlínea externa, y viceversa, si el menisco está roto. En la maniobra conocida como Steinmann II, el dolor sobre un punto de la interlínea articular se traslada hacia atrás al incrementar la flexión de la rodilla.

    Diagnóstico

    Podemos, gracias a la investigación clínica y la artroscopia, llegar a él en el 90 % de los casos. Diferenciándolo de otras patologías intraarticulares:

    • Ruptura del ligamento cruzado anterior.
    • Condromalacia rotuliana.
    • Pinzamiento del tendón del músculo poplíteo en su inserción.
    • Fracturas osteocondrales.

    Tratamiento

    Se debe valorar la patología de la rodilla afecta en su globalidad, la edad y el estado general, el trabajo y deportes que realiza el paciente antes de decantarse por la menisectomía. Puesto que al proceder con ella se incrementa el estrés sobre el cartílago, cambiando la disposición del área de contacto. Se establecen distintas posibilidades si la decisión es la exéresis del menisco desgarrado:

    • Artroscopia y meniscectomía cerrada.
    • Artrotomía y meniscectomía abierta.
    • Meniscectomía total.

    Meniscos desgarros

    Fisioterapia en las lesiones meniscales

    En este tipo de lesiones la técnica de cirugía que más se realiza es la meniscectomía por medio de artroscopia. Cuyas ventajas son:

    • Permite valorar si se puede llevar a cabo una sutura de los meniscos.
    • Otros componentes intraarticulares son posibles de comprobar en el momento.
    • El daño en el cuádriceps es ínfimo.
    • No aparecen mayores complicaciones y la hidrartrosis recidivante es infrecuente.
    • Reanudación del deporte y del trabajo más pronta.

    En las meniscectomías artroscópicas la pauta de fisioterapia consiste:

    En hospitalización:

    • Tablilla de confort inamovible.
    • Aplicación varias veces al día de crioterapia.
    • Contracciones isométricas del cuadríceps y toma de conciencia del enclavamiento de la rodilla desde que el paciente se despierta.
    • El día después de la operación iniciar con apoyo total o parcial (menisco externo) y reanudación de la marcha.

    Tercer día (domicilio):

    • Masaje de drenaje de toda la pierna.
    • Ejercicios isométricos del cuadríceps (elevaciones de la pierna tensa).
    • Movilización en flexión (trabajo activo-pasivo moderado) en amplitudes reducidas.
    • Potenciación de los gemelos en isotonía.

    Aprendizaje de un home training:

    a) Contracciones isométricas del cuadríceps.

    b) 10 a 15 minutos de postura en extensión.

    • Posteriormente al tratamiento o a un esfuerzo considerable, aplicar crioterapia.

    Consejos a respetar:

    a) Cuidar la rodilla (marcha moderada, poco o nada de escaleras...).

    b) No realizar flexiones reiteradas a más de 90° (3 veces al día) .

    c) No arrodillarse.

    2ª semana (consulta).

    • Continuar con la tablilla y rectificar la marcha.
    • Reconquistar la pérdida de movilidad en flexión (antes de 10 días evitar flexión profunda sobre apoyo por peligro de mella de la cápsula).
    • Musculación:

    a) Del cuádriceps (isométrica e isotónica).

    b) De los isquiotibiales (isométrica en distintosos grados de flexión y con inversión o eversión del pie).

    • Ejercicios isotónicos de los gemelos más activo.
    • Estiramientos globales de la extremidad.

    3ª semana:

    Añadir ejercicios propioceptivos y saltos con apoyo bipodal a lo de la fase anterior.

    4ª semana:

    • Tonificación integral de ambos miembros inferiores y ejercicios específicos del deporte que se practica.
    • Itinerario de resistencia sobre terreno blando.
    • Al término de la cuarta semana retomar los entrenamientos de forma habitual.
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