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Centro de Fisioterapia en Madrid

Centro de fisioterapia Madrid

Vivimos en un mundo que incita a las prisas. Hay que hacer todo deprisa y corriendo para sentirnos parte de la sociedad. Las empresas quieren que sus trabajadores hagan todo ya. Y la publicidad influye bastante en este sentido.

Pero hacer todo con prisas nos lleva a cometer abundantes errores, además de ser un hábito poco saludable. Cuando ordenamos a nuestro cerebro hacer todo apresurado y a la vez, provocamos un gran estrés y hacemos reducir considerablemente nuestro nivel de atención y capacidad de reacción. Así, es más complicado ser eficiente y más fácil sufrir un infarto u otra patología.

Es difícil tener el tiempo y la energía suficiente para hacer todo lo que se quiere. Es mejor dejar las cosas estar, relajarse y volver a concentrarse.

Tenemos el ejemplo del deporte. Los periodos de descanso son casi tan importantes como el propio entrenamiento. Es cuando tiene lugar la recuperación, la adaptación y el crecimiento muscular. Hay que parar para volver con más energía.

De la misma manera, en nuestra vida debemos parar y reflexionar para volver con más fuerzas. Y seguramente, cuando menos estás dispuesto a ralentizar tu ritmo de vida es cuando más lo necesitas.

Vivir en Madrid ciudad: Motivo de estrés

Fisioterapia en Madrid

Para muchas personas vivir en grandes ciudades, como Madrid, es motivo de estrés. Éste se podría definir como el estado del cuerpo que intenta compensar el daño que pueden provocarle determinados elementos agresores de muy diversa naturaleza. Son situaciones realmente estresantes e incómodas como el constante ruido ambiental, del tráfico, el bullicio, los comercios, los largos desplazamientos al lugar de trabajo, la cantidad de personas que viajan a nuestro lado en el transporte público…

¿Cómo respondemos ante estos estímulos?

No todos reaccionamos de igual manera ante esta situación. Todo depende de factores tan distintos como los valores que le fueron inculcados a cada persona, su manera de relacionarse y su capacidad de adaptación.

Hay personas que se adaptan bien a estas circunstancias y no se irritan. Pero en otros casos, la exposición constante a un factor estresante puede provocar daños físicos.

Por ejemplo, hay individuos que sufren la disminución de la capacidad auditiva al estar bajo la influencia de ruidos intensos, o ven afectado su sistema respiratorio debido a la contaminación atmosférica.

Varios de estos factores forman parte de nuestro día a día en la capital, pero cada persona responderá con estrés o no a ellos, dependiendo de las circunstancias y de la valoración que la persona le asigne.

El estrés es un mecanismo natural del organismo humano para reaccionar ante situaciones potencialmente peligrosas. Algunos de los factores que lo provocan son los problemas económicos o familiares, el fracaso laboral o una mala relación personal con nuestro entorno.

A estos se añade que vivir en un gran núcleo urbano nos expone a estímulos que provocan esta reacción y generalmente nos damos cuenta de este efecto cuando ya no estamos en condiciones de soportarlo.

Para sobrellevar esta circunstancia, se recomienda realizar actividades placenteras, actividades de relajación, así como tener un descanso de calidad. Con estos actos, tu estancia en las grandes ciudades, como es el caso de la capital, será más relajada.

El efecto del estrés: enfermedades derivadas

Los agentes que van a delimitar una vivencia diferente del estrés son múltiples. La edad, el sexo, la raza, el trabajo, la personalidad o factores educacionales y familiares van a establecer la base de una realidad distinta y una respuesta cambiante ante el estrés. Los recursos de que dispone cada individuo para lidiar esta situación son muy diferentes de unos a otros y se despliegan según la capacidad de la propia persona para defenderse de las agresiones. Esto supone que un factor estresante para una persona puede no serlo para otra y que existan seres con una tendencia excesiva al estrés, aunque no tengan motivos relevantes para ello.

Algunos estudios han encontrado diferencias significativas al tener en cuenta variables como la raza, el puesto de trabajo, la situación socio-económica o la personalidad. Aunque no son relevantes según el sexo de los valorados.

Cantidad de expertos determinan que no tiene por qué ser el estrés un fenómeno negativo y que un cierto nivel del mismo en el humano puede favorecer una respuesta más ágil y rápida ante los problemas que se le puedan plantear. No obstante, la rapidez y la agilidad no tienen por qué implicar eficacia; muchos otros expertos aseguran que la ansiedad crónica puede perjudicar la salud a medio y largo plazo y que también en un medio confortable y libre de estrés se puede conseguir un alto nivel de rendimiento personal o laboral.

Sin embargo, lo que nos puede pasar factura es lo que se denomina sobre-estrés, que lleva a la persona a un cuadro de intensa ansiedad y que puede derivar en diversas patologías:

  • Enfermedades cardiovasculares: los accidentes cerebrovasculares y la subida de la presión arterial, que en muchos casos pueden ocasionar la muerte.
  • Enfermedades inflamatorias y de la piel: artritis reumatoide, psoriasis, enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa, eczemas... Y a estas afecciones hay que sumarle la debilidad del sistema inmune, lo que hace que estemos expuestos a sufrir más enfermedades.
  • Colon irritable y afecciones digestivas: dolores estomacales, náuseas y hasta estreñimiento crónico.
  • Depresión y ansiedad: trastornos que pueden ser graves y requerir de atención psicológica, y en algunos casos hasta de medicación.
  • Insomnio y trastornos del sueño: impedimento para descansar bien por la noche y tener un sueño reparador.
  • Rigidez y dolor de cabeza: síntomas que pueden empeorar si sufrimos de estrés crónico. La rigidez del cuerpo trae problemas en las articulaciones y los huesos a largo plazo. Y a corto plazo, problemas musculares, como sobrecargas, contracturas...

El estrés: influencia del medio

Fisioterapia Madrid

Los factores desencadenantes de estrés pueden derivarse de los distintos medios en los que desarrollamos nuestra vida, que son básicamente tres, el familiar, el medio exterior y el laboral.

Medio familiar

El medio familiar, sobre todo para el cabeza de familia, puede ocasionar un estrés importante. No es fácil afrontar las exigencias del hogar y los problemas de los diferentes miembros de la familia. Siendo la suficiencia o mecanismos para afrontarlos, en muchas ocasiones, limitados.

Medio exterior

El medio exterior es asimismo una importante fuente generadora de estrés, sobre todo el medio urbano.

La urbe madrileña, origen de estrés.

El núcleo urbano está cargado de agentes estresantes. Son muchos los factores que podemos sufrir al vivir en la ciudad:

Contaminación

La contaminación atmosférica de la capital de España, pero sobre todo la acústica, influyen de manera adversa en nuestra vida.

Estilo de vida urbano

El modus vivendi en la ciudad es más agobiante. Las distancias son mayores, los medios de transporte, aún más en horas punta, van muy masificados. Los desplazamientos en vehículo generan mucha ansiedad en los continuos atascos, la conducción temeraria de muchos conductores e imprudencia de algunos peatones.

Este tiempo de más que se pierde en el transporte hay que reducirlo del tiempo que tenemos para el ocio, para las relaciones personales, o llevar una correcta alimentación y hacer ejercicio.

Inseguridad ciudadana

A pesar de considerar a Madrid como una ciudad segura, el hecho del aumento de la delincuencia, como los robos y de conflictos más preocupantes como los acontecidos en la ciudad hace años, hacen que el nivel de alerta del ciudadano aumente.

Medio laboral

El ambiente laboral como el que tenemos en Madrid, es en la mayoría de las ocasiones complicado, sobre todo, conseguir un equilibrio entre la vida personal y la exigencia, en muchas ocasiones, excesiva que te demanda la empresa.

Este exceso de implicación nos hace más vulnerables, siendo más propensos a tener un problema de salud o accidente de trabajo.

Dependiendo de nuestro puesto laboral podemos estar expuestos a desarrollar determinadas patologías o sufrir ciertos accidentes.

En la oficina

Los accidentes de trabajo y problemas de salud más frecuentes son:

  1. Caídas al mismo nivel: uno de cada cuatro accidentes en la oficina se producen por este motivo, debido a los tropiezos, resbalones, etc. Por ello la importancia del orden y la limpieza.
  2. Caídas de una altura: las escaleras.
  3. Golpes con estanterías o armarios: asegurar que los muebles estén estables y a la altura idónea.
  4. Golpes con las puertas: siendo las más peligrosas las de vaivén y las de cristal. Primordial que no haya obstáculos delante de la puerta de emergencia.
  5. Contactos eléctricos: no tocar nunca los aparatos eléctricos con las manos húmedas y no tirar nunca del cable para desconectarlos.
  6. Cortes y pinchazos: con materiales cortantes y punzantes que abundan en las oficinas. Hay que tener precaución en su colocación y guardarlos en sus fundas protectoras.
  7. Sobreesfuerzos: aunque no es lo más habitual, pero hay veces que también el personal tiene que levantar objetos pesados y, al no tener ningún tipo de protección, pueden generar lesiones de espalda.
  8. Fatiga mental: El cansancio mental puede llegar a producir ansiedad o estrés.
  9. Fatiga postural: trabajar sentado en una silla frente al ordenador durante todo el día puede provocar cansancio y problemas músculo-esqueléticos. Además, si la silla no es la adecuada, el cuello, brazos y espalda pueden resentirse. También la fatiga visual, al estar tanto tiempo frente a la pantalla, es algo a tener en cuenta.

En otros sectores

Los accidentes laborales en sectores como la construcción, la industria o el transporte, pueden provocar diversas patologías:

  1. En Espalda: lumbalgias, ciática, hernia discal, provocadas por posturas inadecuadas y esfuerzos violentos.
  2. Cuello: dolor y rigidez. Por mantener la cabeza en misma postura mucho tiempo, movimientos repetitivos de cabeza y brazos, posturas forzadas de la cabeza, aplicar fuerza con brazos o manos.
  3. Brazos: tendinitis, bursitis. Inflamación del tendón o de las bursas por sobreesfuerzos.
  4. Hombros: dolor y rigidez. Derivadas de posturas forzadas de brazos, movimientos repetitivos de las extremidades superiores, brazos en misma posición mucho tiempo, aplicar fuerza con manos y brazos.
  5. Codos: dolor. Por movimientos repetitivos.
  6. Muñecas, manos: adormecimiento, hormigueo. Por movimientos repetitivos de manos y dedos, posturas forzadas de muñecas.

Lesiones más frecuentes atendidas en atención primaria en Madrid

Un relevante estudio realizado en los Centros de atención primaria de la Comunidad de Madrid pone de manifiesto que las lesiones más frecuentes son las contusiones y las heridas.

Las contusiones sobre todo en las personas de la tercera edad y en los niños de 5 años, y que afectan principalmente medida a las mujeres, probable como consecuencia de caídas y golpes.

Las heridas se dan con mayor frecuencia en menores de 5 años, especialmente niños. Este grupo de edad también tiene mayor riesgo de lesionarse por cuerpos extraños y de intoxicarse, independientemente del sexo.

Las intoxicaciones atendidas pertenecen con mayor frecuencia a menores de 7 años.

Los ancianos también son particularmente susceptibles a padecer intoxicaciones por tomar una dosis extra por error, confundir los fármacos o la vía de administración de los mismos.

Las quemaduras en la edad infantil destacan por su frecuencia en los niños.

Los esguinces y luxaciones presentan una tendencia decreciente a partir de los 15 años, mayor en los hombres, y las fracturas a la inversa y más marcada en las mujeres.

Las fracturas, las luxaciones y los esguinces en los varones jóvenes se vinculan al deporte.

Las numerosas fracturas en mujeres de avanzada edad pueden atribuirse a la osteoporosis y al aumento de caídas.

En los mayores una de cada diez caídas produce una fractura, lo que es particularmente importante porque constituye una causa relevante de fallecimientos en los ancianos. Se han reconocido varios factores de riesgo: debilidad muscular, déficit de equilibrio, dificultades al caminar, uso de dispositivos de asistencia, disminución de agudeza visual, artritis, deterioro cognitivo, depresión…

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Ante cualquier patología que se nos presente derivada del estrés o provocadas en nuestro entorno, ya sea familiar, exterior o laboral, debemos recurrir a nuestro médico de referencia para que nos haga un diagnóstico y paute el tratamiento adecuado para curarnos.

En muchas ocasiones, nos derivará a la Fisioterapia para solucionar el problema.

En FISANA Clínica de Fisioterapia, Pilates y Yoga, ubicada en el centro de Madrid, nuestro objetivo es mejorar su estado de salud. Le ayudamos a alcanzar su más alto nivel de recuperación funcional mediante la aplicación de un plan asistencial basado en sus específicas necesidades. Actuamos en casi todos los aspectos del cuidado de la salud. Planificamos, establecemos y aplicamos los ejercicios más adecuados para que recupere su movilidad, independencia y forma física. Enseñamos cómo evitar lesionarse al realizar su trabajo o al practicar un deporte y damos las instrucciones a seguir en su domicilio para continuar en su proceso de recuperación.

Nuestro equipo está formado por Fisioterapeutas titulados universitarios con más de 20 años de experiencia, colegiados en el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Madrid y con formación en distintos postgrados sanitarios.

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